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La Farola de Santa Fe no somos la farola de recoleta

La Farola de Santa Fe no somos la farola de recoleta

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Av. Sta. Fe 1857, C1123 Cdad. Autónoma de Buenos Aires, Argentina
Restaurante
8 (5398 reseñas)

Ubicado sobre la concurrida Avenida Santa Fe, La Farola se presenta como una opción que evoca el espíritu de un bodegón porteño, aunque con una estética renovada y más moderna. Una de sus primeras aclaraciones, visible incluso en su nombre, es "no somos la farola de recoleta", un detalle que busca diferenciarlo de otros locales homónimos y forjar su propia identidad. Este restaurante de cocina argentina e italiana atrae a una clientela diversa gracias a un horario extendido que abarca desde el desayuno hasta la cena tardía, los siete días de la semana.

Fortalezas: porciones generosas y clásicos bien logrados

Uno de los mayores atractivos de La Farola de Santa Fe es, sin duda, la comida abundante. Los clientes destacan consistentemente que los platos son de gran tamaño, una característica muy valorada en los bodegones en Buenos Aires. Platos como los "spaghetti con salsa fileto" o las milanesas son descritos como abundantes, ideales para quienes tienen buen apetito o para transformarse en platos para compartir. Esta generosidad, combinada con precios que muchos consideran razonables, crea una propuesta de valor atractiva.

Cuando la cocina acierta, los resultados son notables. La milanesa, plato insignia de la gastronomía local, recibe elogios específicos, especialmente la versión "napolitana", tanto de ternera como de pollo, que ha sido calificada con altas puntuaciones por comensales recurrentes. Estas milanesas gigantes son un pilar de su oferta y uno de los principales motivos por los que muchos clientes regresan. El ambiente también suma puntos; tras una redecoración, el salón luce más moderno y agradable. Algunos lo describen como un lugar "hermoso y muy tranquilo", mientras que otros han disfrutado de la flexibilidad del personal para transmitir partidos de fútbol, creando una atmósfera animada y servicial.

Aspectos a mejorar: la inconsistencia es el mayor desafío

A pesar de sus puntos fuertes, la experiencia en La Farola puede ser irregular. La inconsistencia es la crítica más recurrente y afecta tanto a la calidad de la comida como al servicio. Mientras que un día la milanesa puede ser perfecta, en otra ocasión puede llegar con el queso frío o, como le ocurrió a un cliente, una suprema de pollo puede resultar "incomible". Afortunadamente, en ese caso, el restaurante accedió a cambiar el plato sin problemas.

Esta variabilidad se extiende a las guarniciones y entradas. Las papas fritas han sido descritas como "nada destacables" y con sabor a aceite usado, y las empanadas de humita llegaron a una mesa quemadas y con un sabor desagradable. Estos fallos en platos que deberían ser sencillos y consistentes empañan la reputación de la cocina.

El servicio: una lotería

El trato del personal también parece ser una cuestión de suerte. Hay relatos de mozos atentos y amables, que incluso ofrecen envolver las sobras para llevar sin que se lo pidan. Sin embargo, otras reseñas pintan un panorama muy distinto. Un cliente se sintió apurado al llegar más de una hora antes del cierre, con un mozo más preocupado por cerrar la cocina que por atender. Otro mencionó un servicio poco atento, ejemplificado por el hecho de que se sirvieran empanadas visiblemente quemadas sin ningún tipo de comentario o disculpa. Detalles como el pan duro o errores en la cuenta también han sido señalados, lo que sugiere una falta de atención en momentos puntuales.

Veredicto final

La Farola de Santa Fe es un restaurante con dos caras. Por un lado, ofrece el encanto de un bodegón porteño modernizado, con platos generosos a precios competitivos y la capacidad de entregar clásicos argentinos, como la milanesa napolitana, de manera sobresaliente. Su amplio horario y la versatilidad de su ambiente son ventajas claras.

Por otro lado, la falta de consistencia es su talón de Aquiles. Una visita puede ser una experiencia culinaria gratificante o una decepción, dependiendo de la suerte del día en la cocina y del personal que esté de turno. Para los potenciales clientes, la recomendación es ir con la mente abierta: se puede encontrar una de las mejores milanesas gigantes de la zona, pero también es posible toparse con una ejecución deficiente y un servicio mejorable. Es un lugar con un gran potencial que, para consolidarse, necesita estandarizar la calidad en todos sus aspectos.

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