Infinito
AtrásUbicado en una esquina estratégica, justo frente a la plaza de Chilecito, el restobar Infinito se presenta como una opción visible y accesible para quienes buscan un lugar donde comer o beber algo a casi cualquier hora. Su horario de atención, que se extiende desde las 7 de la mañana hasta las 4 de la madrugada del día siguiente, es uno de sus principales atractivos, ofreciendo una disponibilidad casi ininterrumpida que pocos locales pueden igualar. Sin embargo, la experiencia en este establecimiento parece ser una moneda de dos caras, donde los puntos positivos a menudo se ven opacados por importantes áreas de mejora.
Una Propuesta con Potencial y Precios Atractivos
Uno de los aspectos más destacados por algunos de sus clientes es la relación entre el precio y la comida. Con un nivel de precios calificado como accesible, Infinito se alinea con la propuesta de valor de muchos bodegones tradicionales, donde se busca comer bien sin que el bolsillo sufra demasiado. Ciertos platos, como los lomitos, han recibido elogios específicos por la frescura de su pan y el buen sabor en general. Las papas fritas también han sido mencionadas positivamente, sugiriendo que en sus mejores momentos, la cocina puede entregar platos sencillos pero bien ejecutados. Esta cualidad, sumada a la posibilidad de pagar con tarjeta de débito —un detalle no menor y muy valorado por los comensales—, conforma una base sólida que atrae a una clientela variada. El ambiente es descrito a menudo como cómodo y acogedor, con el añadido de un televisor de gran tamaño que suele transmitir partidos, convirtiéndolo en un punto de encuentro social.
Lo Bueno de Infinito:
- Ubicación céntrica: Su posición en la esquina de 9 de Julio y Adolfo Dávila, frente a la plaza, es inmejorable.
- Precios económicos: Varios clientes lo describen como un lugar con precios accesibles, similar a lo que se esperaría de un bodegón en Argentina.
- Platos cumplidores: Cuando la cocina acierta, ofrece comida sabrosa, destacándose en minutas como lomitos y papas fritas.
- Flexibilidad de pago: La aceptación de tarjetas de débito es una comodidad muy apreciada.
- Amplio horario: Abierto prácticamente todo el día, todos los días.
La Inconsistencia: El Gran Detractor de la Experiencia
A pesar de sus puntos fuertes, Infinito sufre de un problema grave y recurrente: la inconsistencia, especialmente en el servicio. Las críticas negativas apuntan de manera casi unánime a una atención deficiente y a tiempos de espera desmesurados. Varios testimonios relatan esperas de más de una hora para recibir la comida, una situación que ha llevado a algunos clientes a irse del local sin haber comido. Se menciona que mesas que llegaron después fueron atendidas primero, generando una sensación de desorganización y falta de respeto hacia el cliente.
Esta falta de atención se extiende a otros detalles. Por ejemplo, un cliente pidió un sándwich triple tostado que llegó frío y, tras solicitar que lo calentaran, volvió a la mesa en las mismas condiciones. Otro caso detalla cómo una promoción de lomito fue "olvidada" en el pedido y, al momento de pagar, la bebida incluida en la oferta fue cobrada por separado. Estos errores no solo afectan la experiencia del momento, sino que minan la confianza en el establecimiento.
Los Puntos Débiles a Considerar:
- Servicio extremadamente lento: La queja más frecuente son las largas esperas, que pueden superar la hora.
- Errores en los pedidos: Se han reportado pedidos incompletos, platos que no respetan las indicaciones del cliente (como una hamburguesa con lechuga cuando se pidió sin ella) y problemas con la facturación de promociones.
- Falta de atención al detalle: Menciones a vasos con limpieza deficiente, baños sin papel higiénico incluso después de avisar al personal y el uso de vajilla de plástico son indicativos de un descuido general.
- Calidad de comida variable: Así como algunos platos son elogiados, otros decepcionan, como una hamburguesa con una carne descrita como "casi del mismo grosor que el jamón".
¿Vale la pena la visita?
Infinito se encuentra en una encrucijada. Por un lado, ofrece una ubicación privilegiada, precios que lo acercan al concepto de los bodegones en La Rioja y una cocina que, en ocasiones, logra satisfacer. Es un lugar que podría ser una parada obligada en Chilecito. Por otro lado, la altísima probabilidad de encontrarse con un servicio lento, desatento y propenso a errores, lo convierte en una apuesta arriesgada. Quienes decidan visitarlo deben ir armados de paciencia y con expectativas moderadas. Puede ser una opción viable para tomar un café o un licuado sin apuro, pero para una comida principal, la experiencia puede variar desde muy buena hasta un completo desastre. La decisión final dependerá de cuánto esté dispuesto a arriesgar cada cliente en busca de precios de bodegones en el corazón de la ciudad.