Hobby 76
AtrásHobby 76, ubicado sobre la Avenida Espora en Valeria del Mar, fue durante años una parada casi obligatoria para familias y veraneantes que buscaban una experiencia gastronómica clásica y sin pretensiones. Sin embargo, para decepción de muchos de sus clientes habituales, el local lleva al menos dos temporadas de verano cerrado, y los registros indican que su cierre es permanente. Esta situación deja un vacío en la oferta local, pero también un recuerdo claro del tipo de establecimiento que fue: un auténtico bodegón de playa, con todas las virtudes y defectos que ello implica.
La propuesta de Hobby 76 se centraba en la esencia de los bodegones en Argentina: una carta extensa y variada, diseñada para satisfacer todos los gustos. En su menú convivían mariscos, pastas caseras, carnes, minutas y pizzas. Esta diversidad era uno de sus mayores atractivos, ya que un mismo grupo podía disfrutar de platos tan distintos como unas rabas, un filet de merluza, una milanesa con papas fritas o un plato de fideos. Las reseñas de sus clientes a lo largo de los años destacan consistentemente la generosidad de sus porciones, un pilar fundamental de la comida de bodegón, donde la abundancia es casi tan importante como el sabor. Muchos platos eran ideales para compartir, lo que convertía al restaurante en una opción económicamente atractiva para familias numerosas.
Lo que destacaba en Hobby 76
Más allá de la variedad, el restaurante supo construir una reputación basada en varios puntos clave que fidelizaron a su clientela durante años.
Una relación precio-calidad favorable
Uno de los aspectos más valorados era su nivel de precios, calificado como razonable. En un destino turístico donde los costos pueden ser elevados, Hobby 76 se mantenía como una alternativa accesible. Ofrecía, además, un considerable descuento del 20% por pago en efectivo, un beneficio que muchos clientes aprovechaban. La inclusión de un menú infantil, que por un precio fijo incluía plato principal, bebida y postre, también lo posicionaba como un lugar pensado para el presupuesto familiar. Esta combinación de porciones grandes y precios moderados era su fórmula de éxito.
Un ambiente familiar y concurrido
El local, luminoso y con amplios ventanales que aseguraban una buena ventilación, se caracterizaba por su ambiente bullicioso y familiar. Especialmente por las noches, el restaurante solía llenarse, creando una atmósfera vibrante y concurrida. La rapidez con la que salían los platos era otra característica notoria; si bien algunos clientes sospechaban que esto se debía a que parte de la comida estaba pre-hecha, para muchos era una ventaja, sobre todo al cenar con niños impacientes después de un largo día de playa. Platos como las rabas para llevar eran una opción popular, elogiadas por su sabor, aunque con la recomendación de consumirlas al momento para evitar que se humedecieran.
Aspectos que generaban opiniones divididas
A pesar de su popularidad, la experiencia en Hobby 76 no siempre era perfecta, y algunas inconsistencias generaban críticas que matizaban la percepción general del lugar.
Irregularidad en la calidad de los platos
Mientras algunos platos de bodegón como el filet de pescado o las rabas recibían elogios constantes, otros no corrían con la misma suerte. Existen testimonios de clientes que encontraron el pollo al champiñón poco destacable o, en un caso más específico, una tortilla de papas que llegó a la mesa cruda en su interior, con la cebolla aún dura y en trozos grandes. Aunque el personal accedió a cambiarla, el segundo intento tampoco logró la cocción adecuada. Esto sugiere una irregularidad en la cocina, donde la calidad podía variar significativamente dependiendo del plato elegido. Como un comensal reflexionó, quizás el fuerte del lugar eran realmente los pescados y mariscos, y salirse de esa especialidad podía ser una apuesta arriesgada.
Detalles del servicio y la comodidad
El servicio, aunque generalmente descrito como amable y rápido, también tuvo sus fallos. Una crítica recurrente era la sensación de ser apurado cerca de la hora de cierre. Un cliente relató cómo, habiendo llegado a las 23:00 hs, se sintió presionado a retirarse a medianoche, a pesar de no haber terminado su consumición, ya que el personal comenzó a limpiar y el resto de las mesas se vaciaron. Esta falta de flexibilidad empañaba la experiencia para quienes buscaban una cena relajada.
Por otro lado, la disposición del mobiliario, con muchas mesas en un espacio ajustado, si bien contribuía al ambiente concurrido de un bodegón, representaba un problema de accesibilidad. El paso entre las mesas era estrecho, dificultando o imposibilitando la circulación cómoda de personas en silla de ruedas.
El cierre de un clásico de Valeria del Mar
Hoy, Hobby 76 ya no es una opción para los visitantes de Valeria del Mar. Su cierre definitivo, confirmado por la ausencia durante las últimas temporadas, marca el fin de una era para un tipo de bodegón en la costa que priorizaba la abundancia, la variedad y los precios razonables. Para muchos, era una tradición de verano, un lugar de encuentro familiar con sabores conocidos y un ambiente sin lujos pero acogedor. Su ausencia es notada por los clientes leales que, año tras año, lo elegían como su lugar para comer. Aunque ya no se puedan probar sus platos, el recuerdo de Hobby 76 sirve como un retrato fiel de la gastronomía popular de la costa atlántica argentina.