Gran Parrilla Cramer
AtrásUbicada sobre la Avenida Doctor Ricardo Balbín, en el límite entre los barrios de Coghlan y Saavedra, Gran Parrilla Cramer se ha consolidado como un referente gastronómico con más de 40 años de historia. No es un restaurante de moda ni busca serlo; su propuesta se ancla en la tradición de las parrillas argentinas, ofreciendo una experiencia que muchos definen como la de un auténtico bodegón de barrio, donde la calidad de la carne y la calidez del servicio son los protagonistas.
Fortalezas: La Experiencia de un Clásico Bodegón
El principal atractivo de este lugar es, sin duda, su comida. Las reseñas de los clientes coinciden de forma casi unánime en la excelencia y abundancia de sus platos. El "bife de chorizo" es descrito como "glorioso", mientras que el "matambre a la pizza" recibe elogios por ser "súper tierno". Otros cortes destacados que se mencionan con frecuencia son la entraña y el asado banderita, todos servidos en su punto justo, tiernos y jugosos. Es importante destacar que las porciones abundantes son una marca registrada del lugar, por lo que muchos platos como el "gran bife porteño" están pensados para compartir, un detalle a tener en cuenta para optimizar la experiencia y el presupuesto.
Entradas y Achuras: Un Capítulo Aparte
Antes de llegar a los cortes principales, la oferta de entradas y achuras merece una mención especial. La "empanada de molleja al limón" frita se presenta como una creación única y muy celebrada por los comensales. Las mollejas, doradas y crujientes, son otro de los puntos altos. La provoleta, un clásico para comer asado en Buenos Aires, tiene su versión especial de la casa, la "Provoleta Cramer", que viene acompañada de panceta y tomates cherry. Los riñones y la morcilla completan una oferta de achuras que satisface a los paladares más exigentes y tradicionales.
Servicio y Ambiente de Parrilla de Barrio
Otro de los pilares que sostienen la reputación de Gran Parrilla Cramer es la atención. Los mozos, con nombres propios como Dante y Juana mencionados por los clientes, son descritos como profesionales, cordiales, atentos y hasta bromistas, generando un ambiente familiar y cercano. Este trato se complementa con una serie de cortesías que realzan la hospitalidad del lugar: es común recibir pancitos caseros con berenjenas en escabeche, vasitos de limonada, pequeñas empanadas e incluso cuencos de locro de obsequio. Estos detalles son característicos de los bodegones clásicos, donde el cliente se siente agasajado desde que se sienta a la mesa.
El salón es amplio, con mesas bien separadas que permiten conversar tranquilamente, un punto a favor frente a locales más ruidosos y apretados. Al fondo, una vista a un jardín cerrado aporta luminosidad y una sensación de mayor amplitud. En definitiva, el ambiente es el de una parrilla de barrio, ideal para comidas familiares o reuniones con amigos sin apuros.
Aspectos a Considerar: Lo Bueno y lo no tan Bueno
A pesar de la abrumadora cantidad de opiniones positivas, existen ciertos puntos que un potencial cliente debería tener en mente. El principal debate reciente gira en torno a los precios. Si bien muchos lo consideran razonable por la calidad y cantidad, algunos platos emblemáticos como la "Parrillada Especial para 4 personas" (que incluye una amplia variedad de carnes y achuras con guarnición) tienen un costo que puede resultar elevado para algunos bolsillos, reflejando el contexto económico actual. Es recomendable consultar los precios actualizados, ya que una parrillada para cuatro personas se reportaba en $97,000 pesos en septiembre de 2025.
El estilo del restaurante es decididamente tradicional. Aquellos que busquen una decoración moderna, una propuesta gastronómica de vanguardia o un ambiente de "parrilla cool" no lo encontrarán aquí. Su identidad es clásica y su fortaleza radica precisamente en eso. Además, al ser un lugar muy concurrido, especialmente los fines de semana (cuando operan en horario continuado de 11:45 a 23:30), es altamente recomendable hacer una reserva para evitar largas esperas. El restaurante permanece cerrado los lunes, un dato importante para planificar la visita.
Final
Gran Parrilla Cramer se erige como una opción sólida y confiable para quien busca la esencia de la parrilla porteña. Es un lugar que cumple con la promesa fundamental: carne de primera calidad, cocinada con maestría, servida en porciones generosas y con una atención que invita a volver. Si bien los precios de ciertos platos pueden ser un punto de análisis, la relación precio-calidad-cantidad general se percibe como favorable. Es el destino ideal para un almuerzo familiar de domingo o una cena abundante con amigos, siempre y cuando se valore la tradición por sobre la tendencia y, sobre todo, se llegue con buen apetito.