Almacén Bar Laurino
AtrásUbicado en la esquina de la calle 29 y 32, el Almacén Bar Laurino es una pieza viviente de la historia de Mercedes. Inaugurado en 1953 por los hermanos Alfredo y Ricardo Laurino, este establecimiento ha trascendido su función original para convertirse en un punto de encuentro emblemático. Su estructura, que conserva los altos techos y los pisos de madera encerados de antaño, evoca una época en la que las estanterías exhibían productos sueltos y el mostrador de madera era el centro de la vida social. Hoy, ese mismo espíritu perdura, ofreciendo a los visitantes una experiencia que va más allá de la simple comida.
El Encanto de un Bodegón Histórico
El principal atractivo del Almacén Bar Laurino reside en su atmósfera. Es un auténtico bodegón antiguo, un lugar que ha sido cuidadosamente conservado para mantener su esencia. Al entrar, los comensales se encuentran con una vasta colección de botellas antiguas, carteles de época y un mobiliario que parece detenido en el tiempo. Este ambiente, descrito por muchos como pintoresco y especial, es ideal para quienes buscan una conversación tranquila, acompañada de música suave que no interrumpe el diálogo. La popularidad del lugar es innegable, con más de 3600 valoraciones en línea y la frecuente necesidad de esperar por una mesa, especialmente durante los fines de semana, lo que sugiere que es prudente llegar temprano o realizar una reserva.
La Propuesta Gastronómica: Entre Aciertos y Desaciertos
La carta de Laurino se alinea con la clásica comida de bodegón, ofreciendo platos abundantes y tradicionales. Entre los más elogiados se encuentran las picadas y tablas. La "tabla cervecera", por ejemplo, es mencionada como una opción espectacular y suficiente para dos personas, destacando la calidad de los fiambres artesanales de la zona. Las empanadas de carne fritas y los buñuelos de espinaca también reciben comentarios positivos, siendo considerados por algunos como un punto fuerte de la cocina. En el ámbito de las pastas, platos como los ravioles de calabaza con crema y los sorrentinos de jamón y queso han sido calificados como exquisitos, demostrando que el local puede alcanzar picos de calidad.
Aspectos a Considerar: Inconsistencia y Servicio
No obstante, la experiencia culinaria en Laurino puede ser irregular. Mientras algunos platos brillan, otros generan críticas que los potenciales clientes deben conocer. La milanesa a la napolitana, un estandarte de cualquier bodegón argentino, ha sido descrita en ocasiones como dura y con un sabor a fritura demasiado invasivo, acompañada de papas fritas con exceso de aceite. Similarmente, algunas pastas, como los ravioles con bolognesa, han sido criticados por estar desarmados o tener una salsa de sabor demasiado fuerte. Esta variabilidad se extiende a los postres, donde un flan puede ser correcto, pero un cheesecake puede resultar excesivamente ácido. Esta inconsistencia sugiere que la satisfacción con la comida puede depender en gran medida de la elección del plato y del día.
El servicio es otro punto con opiniones encontradas. En momentos de alta demanda, la atención puede verse resentida. Algunos clientes han reportado que el personal, aunque amable, puede verse sobrepasado, resultando en demoras y dificultades para captar su atención. Sin embargo, otros visitantes destacan la excelente predisposición y simpatía de los mozos, mencionando incluso a algunos por su nombre, lo que indica que cuando el ritmo lo permite, la atención es cálida y personalizada.
Balance Final: ¿Vale la Pena la Visita?
Visitar el Almacén Bar Laurino es participar de una tradición. Es un restaurante tradicional que ofrece mucho más que comida: ofrece un viaje al pasado. Su valor principal es su ambiente histórico y bien conservado. Es un lugar ideal para disfrutar de unas picadas de campo, un aperitivo o un vermut en su imponente barra de madera. Sin embargo, es importante que los comensales moderen sus expectativas culinarias. La cocina, si bien capaz de producir platos memorables, también presenta una notable inconsistencia. El servicio puede ser excelente o lento, dependiendo de la concurrencia. En definitiva, es una parada casi obligatoria en Mercedes para quienes valoran la historia y la atmósfera por encima de la perfección gastronómica, un verdadero almacén de ramos generales reconvertido que mantiene vivo el espíritu de épocas pasadas.