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Bodegon Grado 33

Bodegon Grado 33

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B1686 Hurlingham, Provincia de Buenos Aires, Argentina
Restaurante
8.8 (28 reseñas)

Bodegón Grado 33 se presenta en la escena gastronómica de Hurlingham como una propuesta que genera opiniones encontradas, pero con un punto en común muy claro: la abundancia. Quienes buscan una experiencia centrada en platos clásicos y porciones monumentales a un precio razonable, probablemente encuentren aquí un destino recurrente. Sin embargo, los puristas de los bodegones con cartas interminables podrían llevarse una sorpresa.

El principal fuerte del lugar, y el motivo de sus reseñas más entusiastas, es sin duda la comida. La calidad de los productos es un aspecto destacado por varios comensales, quienes califican los platos de caseros y de primer nivel. La estrella indiscutida del menú es la milanesa. Lejos de ser un plato individual, aquí se transforma en una experiencia para compartir. Las descripciones son elocuentes: se habla de una "tabla gigante" para la versión de dos personas y se afirma que la milanesa pensada para cuatro comensales puede satisfacer sin problemas a seis. Este es un rasgo distintivo de los mejores bodegones en Buenos Aires, donde la generosidad es parte del código.

El corazón de la propuesta: Sabor y porciones gigantes

Más allá de las milanesas, las empanadas de carne también reciben elogios, descriptas como deliciosas y una excelente forma de comenzar la comida. La percepción general es que la relación entre el precio, la cantidad y la calidad es uno de sus mayores atractivos. Un grupo de seis personas, por ejemplo, ha podido cenar con bebidas incluidas por un monto considerado más que justo, consolidando su reputación como uno de los posibles bodegones económicos de la zona. A esto se suma un detalle interesante: la atención personalizada del dueño, quien según los clientes, puede llegar a ofrecer recomendaciones y descuentos especiales en vinos, un gesto que suma calidez a la experiencia.

El debate sobre la carta: ¿Bodegón o restaurante con platos de bodegón?

Aquí es donde surgen las críticas y se matiza la experiencia. Varios clientes han señalado que la carta es bastante limitada. Con una oferta que, según algunos, no supera los seis o siete platos principales, mayormente minutas, el local se aleja del concepto tradicional de bodegón porteño, caracterizado por un menú extenso con opciones de todo tipo. Esta limitación ha llevado a que algunos consideren que el nombre "Bodegón" le queda un poco grande, ya que sus expectativas de variedad no se vieron cumplidas. Es un punto crucial para potenciales clientes: si se busca una comida de bodegón enfocada en clásicos bien ejecutados y en gran tamaño, Grado 33 cumple con creces. Si, por el contrario, se desea la posibilidad de elegir entre decenas de pastas, carnes y pescados, la oferta puede parecer escasa.

Atención y ambiente

A pesar de las críticas sobre el menú, hay un consenso casi unánime sobre la calidad del servicio. Incluso quienes fueron más duros con la variedad de platos, destacan la "muy buena onda" y la excelente atención del personal. Este factor es fundamental para crear una atmósfera acogedora y familiar, algo que se valora enormemente en este tipo de establecimientos. El local abre sus puertas todos los días de la semana desde las 11:00 hasta pasada la medianoche, ofreciendo una amplia ventana para almuerzos tardíos o cenas extendidas.

Bodegón Grado 33 es un lugar con una identidad muy definida, aunque esta pueda no coincidir con la de todos los amantes de los bodegones. Su apuesta es clara:

  • A favor: Platos extremadamente abundantes, con milanesas gigantes como protagonistas. Buena calidad de comida casera, precios competitivos y un servicio amable y atento.
  • A mejorar: Una carta muy acotada que puede decepcionar a quienes esperan la variedad típica de un bodegón tradicional. La competencia en la zona es alta, lo que exige a cada local diferenciarse claramente.

La decisión de visitarlo dependerá de lo que cada uno busque. Para un festín de comida casera, abundante y a buen precio sin necesidad de un menú extenso, Grado 33 parece ser una opción más que sólida en Hurlingham.

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