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Don Chiquino

Don Chiquino

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Rivadavia 901, U9200 Esquel, Chubut, Argentina
Restaurante
9.2 (5318 reseñas)

Con más de tres décadas de historia, Don Chiquino se ha consolidado no solo como un restaurante, sino como una verdadera institución gastronómica en Esquel. Fundado en 1989 por la familia Fredes, que llegó desde Mar del Plata con el sueño de abrir un local de pastas, ha evolucionado desde una pequeña fábrica hasta convertirse en un referente ineludible para locales y turistas. Su propuesta se centra en una cocina honesta, con platos que evocan la tradición ítalo-argentina, característica fundamental de los bodegones más auténticos del país.

Ubicado en una esquina histórica de la ciudad, en un edificio que alguna vez fue la primera sede del Banco Nación, el ambiente de Don Chiquino es uno de sus activos más notables. La decoración, descrita por muchos como curiosa y fascinante, convierte al local en una especie de museo ecléctico. Las paredes y techos están cubiertos de antigüedades, fotografías, camisetas de fútbol, herramientas y todo tipo de objetos que cuentan una historia, creando una atmósfera cálida y llena de carácter. Esta ambientación, que mezcla lo futbolístico con la historia del propio restaurante, genera un entorno familiar y agradable, ideal para una comida tranquila.

La Propuesta Gastronómica: Un Homenaje a la Pasta

El corazón de la carta de Don Chiquino es, sin duda, la pasta. Aquí, los amantes de la comida abundante y casera encuentran su paraíso. Las reseñas de los comensales coinciden de manera casi unánime en dos puntos: la calidad de los platos y la generosidad de las porciones. Los platos son tan abundantes que a menudo se sugiere compartir, especialmente si se va con niños o personas de poco apetito, una característica que refuerza su identidad de bodegón.

La variedad de pastas y salsas es extensa, abarcando desde los clásicos hasta creaciones con un toque patagónico. Entre las recomendaciones más frecuentes se encuentra la lasaña, especialmente la de cordero patagónico, que fusiona la tradición italiana con los sabores locales. También destacan los sorrentinos rellenos de ricota, nueces y hongos, y una especialidad que no pasa desapercibida: los ravioles de trucha ahumada con masa de tinta de calamar y crema de azafrán, un plato que encapsula la identidad culinaria de la región. La lasaña con salsa de hongos de pino es otra de las favoritas mencionadas por los clientes.

Aunque las pastas son las protagonistas, la oferta no termina ahí. El menú también incluye opciones de carnes, con descuentos y promociones ocasionales que invitan a probar su parrilla. La existencia de “La Pulpería”, un espacio contiguo especializado en carnes y cordero al asador, amplía las opciones para quienes buscan algo diferente, manteniendo el mismo sello de calidad. Este anexo, con un horario extendido, ofrece una alternativa más enfocada en la parrilla argentina.

Servicio y Atención: Un Pilar de la Experiencia

Un aspecto consistentemente elogiado es la calidad del servicio. Los mozos son descritos como atentos, amables y profesionales, contribuyendo significativamente a una experiencia positiva. Algunos clientes incluso recuerdan a miembros del personal por su nombre, como un tal Ricardo, lo que demuestra un trato cercano y memorable. Esta atención personalizada es clave en un restaurante que se enorgullece de su ambiente familiar.

Otro punto a favor, especialmente para los turistas, es su horario de cocina continuo. El restaurante opera de 12:00 a 24:00 horas sin interrupciones, una gran ventaja para quienes recorren la zona y no se rigen por horarios de comida estrictos. La posibilidad de realizar reservas, contar con opciones de delivery y comida para llevar, y la accesibilidad para sillas de ruedas, suman puntos a su favor en términos de conveniencia.

Puntos a Considerar: Lo que Podría Mejorar

A pesar de la abrumadora cantidad de críticas positivas, es importante analizar los posibles inconvenientes para tener una visión completa. El principal desafío de un lugar tan popular y con tantos años de trayectoria es, precisamente, su popularidad. Durante la temporada alta o los fines de semana, el local puede llenarse rápidamente, lo que podría implicar tiempos de espera si no se cuenta con una reserva. La alta demanda es un testimonio de su éxito, pero puede ser un factor a tener en cuenta para quienes buscan una comida rápida.

El enfoque tan marcado en las pastas, si bien es su mayor fortaleza, podría no ser ideal para todos los paladares. Aquellos que busquen una carta más diversificada o platos de alta cocina de autor quizás encuentren la propuesta demasiado tradicional. Es un restaurante de pastas en su máxima expresión, y aunque ofrece carnes y otras alternativas, su brillo principal está en ese nicho.

Finalmente, la abundancia de los platos, si bien es un gran atractivo en cuanto a la relación precio-calidad, puede ser un arma de doble filo. Para comensales con apetito moderado, puede resultar excesivo y llevar al desperdicio de comida. La recomendación de compartir, aunque práctica, no siempre se alinea con el deseo de cada persona de probar un plato diferente.

Un Veredicto Equilibrado

Don Chiquino se erige como uno de los bodegones en Esquel más representativos y queridos. Es un lugar con alma, donde la cocina tradicional se sirve en porciones generosas y en un ambiente que invita a la sobremesa. Su larga historia, la calidad consistente de sus pastas y la calidez de su servicio lo convierten en una apuesta segura para familias, grupos de amigos y turistas que desean una experiencia gastronómica auténtica y satisfactoria. Si bien es aconsejable reservar para evitar esperas y estar preparado para platos contundentes, la visita a Don Chiquino es casi obligatoria para quien desee conocer un pedazo de la historia culinaria de Esquel.

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