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El Cedrón

El Cedrón

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Av. Juan Bautista Alberdi 6101, C1440 AAM, Cdad. Autónoma de Buenos Aires, Argentina
Café Restaurante Tienda
9 (31381 reseñas)

Ubicado en la esquina de Avenida Juan Bautista Alberdi y Murguiondo, El Cedrón se ha consolidado como mucho más que una simple pizzería en el barrio de Mataderos. Es una institución, un punto de encuentro que funciona casi ininterrumpidamente desde las primeras horas de la mañana hasta bien entrada la madrugada. Con una abrumadora cantidad de reseñas que superan las 27,000, su reputación lo precede, pintando el retrato de un lugar que vive abarrotado, ruidoso y con una propuesta gastronómica que genera tanto fervor como debate.

La Oferta Gastronómica: Más Allá de la Pizza

Aunque su fama inicial se cimentó sobre la pizza, muchos de sus clientes habituales sostienen que el verdadero tesoro de El Cedrón reside en sus platos de cocina. Esto no demerita su pizza, que sigue siendo un pilar fundamental. Se trata de una clásica pizza al molde, con una masa generosa, buen queso y sabores que evocan la tradición porteña. Es una opción confiable y un motivo por el cual muchos se acercan por primera vez. Sin embargo, la experiencia culinaria se expande notablemente al explorar el resto de la carta, que es donde verdaderamente se revela su alma de bodegón.

Platos como la milanesa napolitana son legendarios, no solo por su sabor, sino por su tamaño descomunal, ideal para compartir entre varios comensales. Lo mismo ocurre con el escalope con puré, descrito como sabroso y abundante. Los canelones con estofado, aunque se sirven en una porción de dos unidades, son elogiados por su contundencia y sabor casero. Esta generosidad en las porciones es una característica central de la comida de bodegón que El Cedrón defiende con orgullo, ofreciendo una excelente relación entre precio y cantidad.

Los Postres: Un Final Clásico

Para cerrar la experiencia, los postres siguen la línea tradicional. El flan con dulce de leche y el budín de pan mixto son consistentemente calificados como exquisitos, consolidándose como las opciones predilectas para quienes buscan un final dulce y auténtico. No obstante, la calidad no parece ser uniforme en toda la oferta de postres. Algunas reseñas señalan experiencias decepcionantes con otras opciones, como la torta Balcarce, descrita como poco fresca y de sabor deficiente. Esto sugiere que, si bien sus clásicos son una apuesta segura, aventurarse en otras alternativas puede ser inconsistente.

El Ambiente: El Encanto y el Caos de un Clásico

Visitar El Cedrón es sumergirse en una atmósfera vibrante y, para muchos, caótica. El salón es extremadamente ruidoso, un murmullo constante de conversaciones, platos y el movimiento incesante de los mozos. Este bullicio es, para algunos, parte del encanto de un auténtico bodegón porteño, un reflejo de su popularidad. Sin embargo, para otros, representa su mayor punto débil. El nivel de ruido puede llegar a ser abrumador, haciendo que mantener una conversación tranquila sea una tarea casi imposible. Es un factor crucial a considerar: no es un lugar para una cena íntima o una reunión de negocios, sino para una comida bulliciosa y llena de energía.

El Servicio: La Experiencia de los "Mozos de Antaño"

El servicio es otro aspecto con opiniones divididas. Una parte importante de la clientela valora la eficiencia y el estilo de sus "mozos de antaño", camareros de la vieja escuela que conocen el oficio y se mueven con destreza en medio del caos. Son descritos como "genios" que atienden de manera excelente. Por otro lado, existen reportes de un servicio deficiente y desatento. Algunos clientes han mencionado la dificultad para captar la atención del mozo o incluso el olvido de pedidos, como empacar la comida sobrante. Esta disparidad indica que, si bien el estándar general puede ser bueno, la calidad de la atención puede variar dependiendo del día y del personal.

Puntos Críticos y Áreas de Mejora

A pesar de su alta calificación general, El Cedrón no está exento de críticas que apuntan a áreas específicas de mejora. Uno de los señalamientos más concretos y preocupantes es el estado de las instalaciones, particularmente de los baños. Reseñas detalladas mencionan la necesidad de mantenimiento básico, como el arreglo de canillas o el cambio de tapas de inodoros. Que un local con tal volumen de clientes y ventas descuide estos aspectos de higiene y comodidad es un punto negativo significativo que desentona con la calidad de su comida.

La consistencia es otro desafío. Si bien la mayoría de las experiencias son positivas, la existencia de "un mal día" con la pizza o la disparidad en la calidad de los postres sugiere que no siempre se mantiene el mismo estándar. Para un lugar tan emblemático, garantizar una calidad uniforme en toda su oferta sería fundamental para mantener su estatus entre los mejores bodegones de barrio.

¿Para Quién es El Cedrón?

El Cedrón es una experiencia genuina y sin filtros de lo que significa un bodegón en Buenos Aires. Es un lugar ideal para quienes buscan sabores tradicionales, porciones masivas para compartir y un ambiente lleno de vida, sin importar el nivel de ruido. Su fortaleza radica en su comida contundente y en su capacidad para transportar a sus comensales a una época donde la abundancia y el sabor primaban sobre el silencio y el refinamiento. Sin embargo, aquellos que prioricen una atmósfera tranquila, un servicio impecable en todo momento y unas instalaciones impolutas, podrían encontrar la experiencia frustrante. Es, en definitiva, un clásico con sus virtudes y sus defectos, un templo gastronómico de Mataderos que exige ser aceptado tal como es: ruidoso, generoso y auténticamente porteño.

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