El Desquite
AtrásUbicado en la calle Las Retamas, El Desquite se ha consolidado como una parada casi obligatoria para quienes buscan la esencia de un bodegón en Villa La Angostura. Este establecimiento, de apariencia sencilla y dimensiones reducidas, concentra su propuesta en una cocina honesta, con sabores marcados y porciones que justifican plenamente su fama. La experiencia que ofrece se aleja de lujos y se centra en la calidad del producto y la calidez del servicio, características que le han valido una notable calificación promedio de 4.8 estrellas basada en casi tres mil opiniones.
Fortalezas: Sabor, Abundancia y Calidez
El principal atractivo de El Desquite es, sin duda, su comida. Los comensales destacan de forma recurrente la calidad de sus platos, describiéndolos como sabrosos y contundentes. Se perfila como un claro exponente de la comida regional patagónica, con especialidades que incluyen ciervo y trucha. Platos como los sorrentinos de ciervo son calificados de "exquisitos", mientras que la trucha, ya sea al limón o en formato de ravioles, recibe elogios constantes. Otro plato que se menciona es el guiso, ideal para reponer energías después de un día de paseo con el clima sureño. La carta se complementa con opciones clásicas de un bodegón argentino, como milanesas y pastas caseras, asegurando alternativas para diversos paladares.
Un punto que resalta en múltiples reseñas es la generosidad de las raciones. La palabra "abundante" se repite, consolidando la imagen de un lugar donde la satisfacción está garantizada. Esta característica, combinada con una política de precios considerada adecuada y razonable, conforma una relación precio-calidad muy favorable. Un cliente en septiembre de 2025 mencionó un gasto de $21.000 por persona para un grupo grande, lo que ofrece una referencia concreta del nivel de precios accesible del local. En postres, el flan casero es uno de los favoritos, descrito como "buenísimo" y una excelente forma de cerrar la comida.
El ambiente es otro de sus puntos fuertes. Descrito como "pequeño", "acogedor" y "cálido", el espacio invita a una comida tranquila y distendida. La atención sigue esta misma línea, siendo calificada como "casi familiar" y muy atenta. Incluso frente a errores, como una equivocación en una comanda, el personal ha demostrado capacidad de respuesta, ofreciendo gestos de cortesía como un postre de regalo, lo que habla positivamente de su enfoque en el cliente.
Aspectos a Considerar Antes de Visitar
Si bien las virtudes son muchas, existen factores importantes que los potenciales clientes deben tener en cuenta. El tamaño reducido del local, que contribuye a su ambiente íntimo, también es su principal limitación. En temporada alta o fines de semana, conseguir una mesa puede ser complicado, por lo que se vuelve casi imprescindible hacer una reserva previa para evitar largas esperas o no encontrar lugar. Este es un detalle crucial para planificar la visita a uno de los bodegones en Villa La Angostura más concurridos.
Otro aspecto fundamental es su horario de funcionamiento. El Desquite opera exclusivamente para el almuerzo, de lunes a sábado, permaneciendo cerrado los domingos y durante las noches. Esta limitación puede ser un inconveniente para turistas o locales que busquen una opción para cenar, acotando significativamente las oportunidades para visitarlo.
Finalmente, aunque la experiencia general es sumamente positiva, algunos detalles menores han sido señalados por los clientes. Un comentario menciona que el volumen de la música era un poco alto para su gusto personal. Si bien esto es subjetivo, indica que el ambiente puede ser más animado de lo que algunos esperan. Estos puntos no desmerecen la calidad general del restaurante, pero ofrecen una visión más completa y realista de lo que se puede esperar.
En Resumen
El Desquite se presenta como un auténtico bodegón en la Patagonia, ideal para quienes valoran la comida casera, abundante y de gran sabor por sobre el lujo o la sofisticación. Su propuesta de comida regional es sólida, con precios justos y un servicio que hace sentir bienvenido al comensal. Sin embargo, es vital planificar la visita: reservar con antelación y tener presente que es una opción exclusiva para el almuerzo. Para aquellos que se ajusten a estas condiciones, la experiencia promete ser memorable y una verdadera recompensa para el paladar.