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La Posada de 1820

La Posada de 1820

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Tucumán 501, C1049AAK Cdad. Autónoma de Buenos Aires, Argentina
Restaurante
8.4 (5866 reseñas)

Ubicado en la esquina de Tucumán y San Martín, La Posada de 1820 se presenta como un restaurante de alto tránsito y notable popularidad, respaldada por más de 5000 valoraciones de comensales. Su propuesta intenta evocar un aire histórico, no solo por su nombre, sino por su emplazamiento en un edificio que, según se cuenta, tiene más de 150 años y conserva una fachada colonial que destaca en el Microcentro porteño. La experiencia de quienes lo visitan, sin embargo, es un relato de contrastes, con puntos muy altos y caídas notorias que un potencial cliente debe sopesar.

Atención y Ambiente: El Primer Contacto

Uno de los aspectos más consistentemente elogiados es el servicio. La mayoría de las reseñas describen una atención buena, rápida y eficiente. Los mozos suelen ser atentos y la comida, una vez ordenada, no tarda en llegar a la mesa. Este es un punto a favor, especialmente para quienes buscan una opción para el almuerzo en una zona concurrida. Como un gesto de bienvenida, el local suele recibir a sus clientes con empanadas de cortesía y chimichurri, un detalle que suma a la experiencia inicial. Sin embargo, es importante notar que en momentos de alta demanda, cuando el restaurante está lleno, el personal puede verse desbordado, lo que resulta en demoras iniciales para tomar el pedido. A pesar de esto, la percepción general es la de un equipo que trabaja de forma ágil.

La Propuesta Gastronómica: Entre Aciertos y Desilusiones

El menú de La Posada de 1820 se centra en la cocina argentina, con un fuerte énfasis en las carnes a la parrilla. Aquí es donde se encuentran las mayores disparidades. Por un lado, hay platos que reciben aplausos, como la "parrilla para uno", que según los comensales es tan abundante que puede compartirse entre dos personas, ofreciendo una excelente relación cantidad-precio. Otros platos como la bondiola braseada y postres como el volcán de chocolate también son recomendados por su buen sabor y ejecución.

No obstante, la inconsistencia parece ser el principal problema del restaurante. Un ejemplo claro es la milanesa napolitana, un plato fundamental en cualquier menú porteño. Un cliente la describió como "babosa", húmeda y poco sabrosa, una crítica demoledora que sugiere fallas graves en la preparación. Esta experiencia negativa se extendió a bebidas simples como una limonada, calificada como "muy fea". Este tipo de fallos en platos tan emblemáticos genera desconfianza y plantea la pregunta sobre el control de calidad en la cocina.

¿Es Realmente un Bodegón?

Una de las cuestiones más interesantes que surgen de las opiniones es la identidad culinaria del lugar. El término bodegón aparece con frecuencia en las búsquedas de los comensales, pero La Posada de 1820 parece no encajar del todo en la definición clásica. Si bien ofrece porciones generosas, un rasgo distintivo de los bodegones de Buenos Aires, su carta carece de ciertos platos icónicos. Un cliente señaló la ausencia de opciones como carnes al roquefort, tortilla de papas bien elaborada o achuras clave en una parrilla como mollejas o chinchulines. Esta falta de profundidad en el menú lo deja en un limbo: no es una parrilla especializada ni un exponente puro de la comida de bodegón. Es más bien un híbrido que puede no satisfacer a quienes buscan una experiencia auténtica en alguna de esas dos categorías. Quienes busquen los mejores bodegones de la ciudad podrían sentir que la oferta es algo acotada y poco definida.

Precios y Relación Valor-Calidad

Con un nivel de precios calificado como moderado, La Posada de 1820 ofrece distintas alternativas. Una de las más atractivas es el menú ejecutivo del mediodía, que incluye entrada, plato principal y postre por un precio fijo, representando una opción de buen valor para un almuerzo completo. Para quienes optan por la carta, la percepción del precio varía. Mientras algunos consideran que los costos son adecuados y razonables para la calidad y el tamaño de las porciones, otros opinan lo contrario. Por ejemplo, la "parrilla para dos", aunque sabrosa, ha sido descrita como escasa en la cantidad de carne por el precio pagado. Una cuenta total de $95,000 para una comida de varias personas, aunque sin detallar el número de comensales, sugiere que una visita puede resultar costosa dependiendo de la elección de platos y bebidas.

En Resumen: Una Opción con Pros y Contras

La Posada de 1820 es un restaurante con una ubicación privilegiada y un ambiente que evoca la historia. Su servicio es, en general, un punto fuerte. La comida, sin embargo, es una apuesta. Es posible disfrutar de una excelente parrillada o una bondiola memorable, pero también existe el riesgo de recibir un plato mal ejecutado que arruine la experiencia. No es el lugar para puristas que busquen la esencia de una parrilla y bodegón tradicional, sino más bien para un público amplio, incluyendo turistas, que deseen una comida argentina correcta en un entorno agradable.

  • Lo Positivo: Servicio generalmente rápido y atento, porciones generosas en algunos platos como la parrilla individual, buen menú ejecutivo y detalles como las empanadas de cortesía.
  • Lo Negativo: Inconsistencia notable en la calidad de la comida, con fallos en platos clásicos. Un menú que carece de la identidad definida de un bodegón o una parrilla especializada. El servicio puede flaquear cuando hay mucha gente.

En definitiva, es un lugar al que se puede ir, pero es recomendable gestionar las expectativas. Optar por el menú del día o por los platos con mejores críticas, como las carnes a la parrilla, parece ser la estrategia más segura para tener una visita satisfactoria.

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