La Tavolata Ristorante Ítalo Argentino
AtrásUbicado dentro de la estructura del Huentala Hotel, en Primitivo de la Reta 1007, se encuentra La Tavolata, un restaurante que se presenta con la promesa de una cocina ítalo-argentina. Su nombre, que evoca grandes mesas familiares, sugiere una experiencia de calidez y tradición. Sin embargo, las vivencias de quienes se han sentado a su mesa pintan un cuadro de marcados contrastes, donde conviven la excelencia culinaria y la decepción profunda, haciendo que una visita pueda ser una apuesta incierta.
El Ambiente: Entre la Intimidad y la Penumbra
La atmósfera de La Tavolata es uno de los primeros puntos que genera opiniones divididas. Varios comensales describen el lugar como "íntimo y acogedor", un espacio ideal para una cena tranquila. La decoración, con manteles a cuadros y madera clara, busca recrear el espíritu de las trattorias y los bodegones tradicionales. No obstante, esta búsqueda de calidez roza un extremo que otros clientes consideran un defecto considerable. La iluminación es calificada como "demasiado tenue" o "casi nula", un detalle que, para los más críticos, va más allá de lo estético y se convierte en un inconveniente práctico que dificulta apreciar la comida, llegando a generar la sospecha de que la oscuridad podría servir para ocultar defectos en los platos. Este aspecto, por tanto, dependerá en gran medida de la preferencia personal del visitante: lo que para unos es un entorno romántico, para otros es una incomodidad funcional.
La Propuesta Gastronómica: Un Campo de Batalla de Sabores
El menú de La Tavolata es el epicentro de la controversia. La propuesta, liderada por el chef Juan Calós, se enfoca en recrear platos clásicos de la inmigración italiana con productos locales. Y en algunos casos, el éxito es rotundo. Platos como la lasaña han recibido elogios contundentes, siendo calificados con "10 puntos" por su sabor y calidad. De igual manera, los Ñoquis souffle de espinaca y los Orecchiette con frutos de mar son mencionados como preparaciones "exquisitas" que cumplen con las expectativas. Estas experiencias positivas demuestran que la cocina tiene la capacidad de alcanzar un nivel notable, ofreciendo sabores que evocan la auténtica comida de bodegón con un toque de restaurante.
Sin embargo, en el otro lado de la balanza, se encuentran críticas demoledoras que describen una realidad completamente opuesta. Una de las reseñas más duras califica la comida como "un asco", afirmando que las pastas utilizadas son de calidad de supermercado económico pero cobradas a precio de artesanales. Se mencionan detalles como pan viejo, una salsa acuosa descrita como "agua sucia" y queso de baja calidad. Esta opinión tan negativa se ve reforzada por la anécdota de otro comensal quejándose de comida cruda en la misma noche. Estas críticas tan severas plantean una duda razonable sobre la consistencia en la calidad de la cocina. No se trata de un plato que no gustó, sino de una experiencia que se sintió como un engaño, algo que cualquier cliente potencial de un bodegón en Mendoza quisiera evitar.
Servicio: La Importancia del Factor Humano
El servicio también refleja esta dualidad. Hay un nombre que resuena con fuerza en las opiniones positivas: Paulo. Este mozo es descrito como un "crack", "muy servicial y atento", y su atención es calificada como "cálida y de primera". Su profesionalismo ha sido clave para que varios clientes se llevaran una excelente impresión general, demostrando cómo una persona puede elevar la experiencia. Este es el tipo de atención que se espera en los bodegones recomendados, donde el trato cercano es parte del encanto.
Pero, de nuevo, la inconsistencia aparece. Otras reseñas hablan de un servicio "pésimo", con mozos "apurados" y desorganizados que "se pisan entre ellos" e incluso manchan a los comensales con salsa por la prisa. Esta falta de coordinación choca frontalmente con la imagen de atención personalizada y de calidad que proyectan las opiniones positivas, sugiriendo que la experiencia del cliente puede depender en gran medida de quién le atienda esa noche.
Postres y Detalles Finales
En el apartado de postres, la oferta incluye clásicos como Cannolis y Affogato con helado de pistacho. Mientras los primeros fueron bien recibidos, el Affogato fue señalado como un postre con "oportunidades de mejora", un comentario constructivo que indica que, incluso en los platos que agradan, hay espacio para refinar. La carta de vinos, con más de 100 etiquetas, es un punto a favor, especialmente estando en Mendoza, aunque las reseñas no profundizan en este aspecto. El restaurante opera todos los días exclusivamente para la cena, de 20:00 a 24:00 horas, y ofrece opciones sin TACC.
La Tavolata - Ristorante Ítalo Argentino es un lugar de extremos. Posee el potencial para ofrecer una velada memorable, con platos como su lasaña que pueden justificar la visita y un servicio que, en las manos adecuadas como las de Paulo, resulta excepcional. Sin embargo, el riesgo de una experiencia negativa es tangible y significativo, con reportes de comida de muy baja calidad y un servicio deficiente. Para el potencial cliente, la decisión de visitar este establecimiento es una apuesta. Quizás la estrategia más segura sea optar por los platos que han sido consistentemente elogiados, con la esperanza de encontrar a la cocina y al personal en una de sus noches buenas.