La Triangola
AtrásUbicado sobre la Avenida San Martín en Villa Devoto, La Triangola se presenta como una propuesta gastronómica que ha pasado por una notable transformación. Quienes conocieron el lugar bajo su anterior nombre, Peperino, y guardaban una experiencia poco favorable, hoy se encuentran con un espacio completamente renovado que busca enmendar el pasado y ofrecer una cara nueva. Este cambio no ha sido meramente estético; la reestructuración del local ha dado lugar a una dualidad de ambientes muy marcada, pensada para satisfacer a dos tipos de público muy diferentes bajo un mismo techo.
Un Espacio Dividido: Familias Arriba, Adultos Abajo
La principal carta de presentación y, sin duda, su mayor acierto estratégico es la división de sus dos plantas. La planta baja ofrece una atmósfera de restaurante tradicional, un ambiente prolijo y bien decorado, ideal para parejas, reuniones de amigos o cualquier encuentro que busque la tranquilidad de un comedor convencional. Es un espacio cómodo, con buen acceso y una carta amplia que abarca desde un café hasta una cena completa.
Sin embargo, es el primer piso el que define la identidad de La Triangola y lo posiciona como un fuerte competidor en el circuito de bodegones para ir con niños. Subiendo por la escalera se accede a un amplio salón familiar cuyo protagonista indiscutido es un impresionante sector de juegos. Lejos de ser un rincón improvisado, se trata de un pelotero grande, protegido y bien equipado, que se convierte en el centro de atención para los más pequeños. Según las opiniones de los clientes, este espacio es uno de los pocos en la zona que realmente permite que los padres puedan disfrutar de su comida mientras los niños juegan de forma segura, ya que a menudo cuentan con personal dedicado a la supervisión del área. Esta característica lo convierte en una opción sumamente atractiva para almuerzos y cenas familiares de fin de semana.
La Propuesta Gastronómica: Sabores Caseros con Algunas Sorpresas
En cuanto a la comida, La Triangola se alinea con la oferta de un bodegón porteño clásico, donde priman los sabores caseros y las porciones generosas. Las pastas, descritas por los comensales como "muy caseras y gustosas", son uno de los platos fuertes. También reciben elogios las entradas, como las rabas, y la flexibilidad de la cocina para adaptarse a pedidos especiales, como agregar ingredientes a un risotto. La sección de postres no se queda atrás, con un flan mixto descrito como "muy generoso" y una torta Oreo que, según una reseña, es "de otro nivel". El menú infantil complementa la propuesta familiar, ofreciendo varias opciones con bebida y postre incluido, un detalle que los padres valoran positivamente.
No obstante, no toda la experiencia culinaria parece mantener el mismo nivel de consistencia. Ha surgido una crítica puntual pero significativa en relación a los precios del desayuno. Un cliente reportó una experiencia muy negativa al serle cobrada una suma considerada exorbitante (18.000 pesos) por un simple café con leche y dos tostadas. Este tipo de incidentes, calificados como "estafa" o "afano" por el afectado, genera una mancha en la reputación del lugar. Es un punto de atención importante para futuros clientes, quienes quizás deberían consultar la carta y los precios con antelación, especialmente para consumos fuera de los platos principales del almuerzo o la cena, para evitar sorpresas desagradables en la cuenta.
Servicio y Atención: Entre la Amabilidad y el Agobio
La atención en La Triangola presenta matices. Por un lado, varios clientes destacan la amabilidad y buena predisposición del personal, llegando a calificar el servicio de un mozo como "estupendo". Se percibe un esfuerzo por brindar un trato cordial y atento. Por otro lado, en momentos de alta concurrencia, el servicio puede mostrar signos de estar sobrepasado. Algunos visitantes han mencionado que los mozos "estaban a las corridas", lo que derivó en la necesidad de reiterar pedidos básicos como servilletas o aderezos. Esta es una situación común en muchos bodegones de Buenos Aires, pero no deja de ser un aspecto a mejorar para redondear una experiencia completamente satisfactoria.
Veredicto Final: ¿Vale la Pena la Visita?
La Triangola ha logrado reinventarse con éxito, dejando atrás un pasado poco memorable para convertirse en un referente familiar en Villa Devoto. Su principal fortaleza es, sin lugar a dudas, su magnífico espacio de juegos en el primer piso, una característica que por sí sola justifica la elección para cualquier familia con niños pequeños. La comida de bodegón es, en general, sabrosa, casera y cumple con las expectativas, con platos destacados que invitan a volver.
Sin embargo, el local no está exento de puntos débiles. La inconsistencia en los precios, ejemplificada en la anécdota del desayuno, es una seria llamada de atención sobre la transparencia y la necesidad de revisar la carta antes de ordenar. Asimismo, el servicio, aunque amable, puede verse afectado durante las horas pico. La Triangola es una opción muy recomendable para un público específico: familias que buscan un lugar donde comer bien mientras los niños se divierten. Para otros públicos, la planta baja ofrece un ambiente agradable, pero es la propuesta familiar la que realmente lo hace destacar entre los mejores bodegones de la zona.