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Nonno Bachicha

Nonno Bachicha

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Azopardo 405, frente a Aduana, Av. Belgrano 102, C1107 Cdad. Autónoma de Buenos Aires, Argentina
Restaurante
8 (1352 reseñas)

Nonno Bachicha se presenta en la escena gastronómica del barrio de Monserrat como una propuesta que sigue al pie de la letra el manual del clásico bodegón porteño. Ubicado en la esquina de Azopardo y Avenida Belgrano, frente a la Aduana, este restaurante atrae a una clientela diversa, desde oficinistas en busca de un almuerzo contundente hasta familias y grupos de amigos durante los fines de semana. Su principal carta de presentación es una promesa simple pero poderosa: comida casera, porciones desmesuradas y precios que mantienen una relación lógica con la cantidad servida.

La Abundancia como Estandarte

Quienes visitan Nonno Bachicha suelen tener un objetivo claro: comer mucho y a un precio razonable. Las reseñas de sus clientes confirman que el restaurante cumple con esta expectativa. La estrella del menú, y quizás el plato que mejor define su espíritu, es la milanesa a la napolitana. Descrita consistentemente como "descomunal" o "una bomba", es una pieza de carne que tranquilamente puede satisfacer el apetito de dos o incluso tres personas. Viene cubierta generosamente con salsa de tomate, jamón y queso, y acompañada de papas fritas, consolidándose como un ícono de los bodegones para comer abundante.

Pero la oferta no termina ahí. Otros platos que reciben elogios por su sabor y tamaño son:

  • Pastel de papa: Servido gratinado en su propia fuente, es calificado como sabroso y contundente.
  • Bondiola a la ciruela: Una opción agridulce que demuestra cierta variedad en la cocina.
  • Mollejas al verdeo y Asado de tira: Platos que resaltan por venir en porciones generosas y acompañados de guarnición, un detalle no menor en la economía del comensal.
  • Pastas caseras: Los ñoquis con bolognesa son mencionados como una opción recomendable dentro de su oferta de impronta italiana.

Para la clientela de lunes a viernes, el local ofrece un menú ejecutivo muy competitivo que incluye bebida, plato principal y café, y una versión "premium" que suma postre y platos más elaborados. Esta estrategia lo posiciona como una opción muy atractiva para quienes trabajan en la zona y buscan una alternativa a la comida rápida, convirtiéndolo en uno de los bodegones económicos del área.

Una Experiencia de Dos Caras: El Servicio y la Calidad

A pesar de sus fortalezas en cuanto a cantidad y precio, la experiencia en Nonno Bachicha puede ser inconsistente, especialmente en lo que respecta al servicio. El restaurante parece operar bajo dos realidades muy distintas. Por un lado, numerosos clientes describen una atención excelente, con mozos amables y atentos que preguntan constantemente si todo está en orden. Incluso se destaca el nombre de una camarera, Celeste, por su carisma y buen trato, un factor que sin duda suma puntos y fideliza a la clientela.

Sin embargo, en la otra cara de la moneda se encuentran relatos de experiencias diametralmente opuestas. La crítica más severa apunta a una notable falta de personal, sobre todo durante los días de mayor afluencia como los domingos. Un solo camarero para atender dos plantas repletas de comensales es una receta para el desastre: demoras excesivas, pedidos que tardan en llegar mientras mesas que llegaron después ya están comiendo, y una sensación general de abandono. En estos casos, la comida también puede resentirse. Hay reportes de rabas que llegan crudas por dentro o milanesas excesivamente fritas, fallos que sugieren una cocina sobrepasada por la demanda.

¿Vale la pena el riesgo?

La dualidad de Nonno Bachicha plantea una pregunta importante para el potencial cliente. Es innegable que el lugar tiene el potencial de ser uno de los mejores bodegones en su categoría si se lo juzga por sus porciones y precios. La propuesta de valor es clara y atractiva. No obstante, el riesgo de toparse con un mal día de servicio es real y puede opacar por completo la experiencia culinaria.

La recomendación más prudente sería elegir estratégicamente el momento de la visita. Los mediodías de semana parecen ser la apuesta más segura para disfrutar del menú ejecutivo sin las multitudes del fin de semana. Si se decide ir un sábado o domingo, es aconsejable hacerlo con paciencia, sin apuros y con las expectativas ajustadas, entendiendo que el servicio puede no estar a la altura de la comida. Es, en esencia, un auténtico bodegón de barrio, con sus virtudes y sus defectos a la vista.

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