Parrilla Lo De Guille
AtrásParrilla Lo De Guille se consolidó en San Justo, durante 16 años, como mucho más que un simple restaurante. Funcionando en la esquina de Presidente Juan Domingo Perón e Hipólito Yrigoyen, se convirtió en un verdadero estandarte de lo que significa un bodegón de barrio: un lugar de encuentro, con precios accesibles y platos que evocan la comida casera. Sin embargo, su historia reciente está marcada por un desafortunado evento que ha puesto en pausa su servicio, pero no el afecto de su clientela. A principios de julio de 2025, un incendio devastó por completo las instalaciones del local, obligando a un cierre que, según su propietario y la comunidad, se espera sea temporal.
El Sabor que Conquistó San Justo
El éxito de Lo De Guille no fue casualidad. Se construyó sobre una base sólida de calidad, cantidad y precios justos, una combinación cada vez más difícil de encontrar. Los clientes habituales y los que lo visitaron por primera vez coinciden en que la experiencia era la de un auténtico bodegón argentino. Las porciones eran notoriamente generosas; un comensal mencionó que su porción de vacío era suficiente para dos personas, un detalle que define la filosofía del lugar. Este enfoque en la abundancia se extendía a las bebidas, con gaseosas de litro y medio, un clásico de los bodegones que priorizan el compartir y la economía familiar.
Entre sus platos estrella, la milanesa napolitana se llevaba aplausos consistentes. Un cliente la describió como la prueba de fuego para cualquier bodegón que se precie, y afirmó que la de Lo De Guille era un "10 sobre 10". Este plato, junto a una parrilla económica y bien servida, con cortes como el bife de chorizo o el asado, formaba el núcleo de su propuesta gastronómica. La gente sabía que iba a comer bien, en cantidad y sin que el bolsillo sufriera en exceso, describiendo sus precios como "de otra Argentina".
Atención y Ambiente: Las Claves de la Lealtad
Más allá de la comida, el trato personal era un diferencial. El propio dueño, Guillermo Grillo, era una figura presente y amable, generando un vínculo cercano con los comensales. Los testimonios destacan la amabilidad del personal, describiendo a una de las mozas como "una princesa". Este ambiente familiar y acogedor, aunque a veces bullicioso debido a su popularidad —el lugar "explotaba" de gente—, era parte del encanto. La rapidez en el servicio, incluso con el local lleno, era otro punto a favor que los clientes valoraban enormemente. Era ese tipo de lugar donde, a pesar del movimiento, uno se sentía atendido y bienvenido.
Los Aspectos a Mejorar y la Tragedia Inesperada
Por supuesto, no todo era perfecto. La popularidad del lugar a menudo significaba tener que ir con tiempo y paciencia para conseguir una mesa. Un cliente señaló un detalle peculiar y algo incómodo: en días fríos, de las paredes del salón emanaba "un frío congelante", lo que llevaba a algunos a preferir las mesas exteriores incluso en otoño. Otra limitación operativa era el horario de la parrilla, que funcionaba únicamente hasta las 15 horas, algo que podía decepcionar a quienes buscaban disfrutar de un asado para la cena.
Sin embargo, estos inconvenientes palidecen frente al suceso que detuvo su actividad. El incendio ocurrido en la mañana del 4 de julio de 2025 fue un golpe devastador. El fuego, que se habría originado en la zona de la parrilla, causó daños materiales totales, aunque afortunadamente no hubo víctimas. Guillermo, el dueño, se encontró con la desoladora imagen de su negocio de 16 años reducido a cenizas y sin contar con un seguro que cubriera las pérdidas.
La Respuesta de la Comunidad y la Esperanza de un Retorno
Lo que sucedió después del incendio es, quizás, el mayor testimonio del valor que "Lo De Guille" tenía para San Justo. Clientes, vecinos y comerciantes locales se organizaron de inmediato para ayudar. Se lanzaron campañas solidarias para recaudar fondos y muchos se ofrecieron voluntariamente para las tareas de limpieza. Los mensajes de apoyo en redes sociales y las reseñas posteriores al incidente reflejan el cariño y el deseo colectivo de ver al bodegón de pie nuevamente. Frases como "FUERZA GUILLE, TE ESPERAMOS MAS FUERTE QUE NUNCA" demuestran que el lazo creado iba más allá de una simple transacción comercial. A pesar de la magnitud de los daños, el propietario ha manifestado su intención de reconstruir el local y reabrir sus puertas, un proceso que, aunque difícil, cuenta con un respaldo comunitario invaluable. La historia de Parrilla Lo De Guille, por ahora en pausa, es la de un clásico que, a través de su comida abundante y su calidez, se ganó un lugar irremplazable en el corazón de su barrio.