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Parrilla Lo de Rodo

Parrilla Lo de Rodo

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Achával 666, B1702 Ciudadela, Provincia de Buenos Aires, Argentina
Restaurante
8.2 (1582 reseñas)

Ubicada en la calle Achával en Ciudadela, Parrilla Lo de Rodo se presenta como una opción que encarna el espíritu del clásico bodegón porteño. No es un restaurante de alta cocina ni busca serlo; su propuesta se ancla en la tradición de la comida casera, los precios lógicos y, sobre todo, en una abundancia que desafía a los comensales más experimentados. Quienes cruzan su puerta buscan una experiencia auténtica, similar a la de los almuerzos familiares de domingo, con todo lo bueno y lo malo que eso a veces implica.

La Comida: El Reino de la Abundancia

El punto más fuerte y consistentemente elogiado de Lo de Rodo es, sin duda, su comida. La carta ofrece un recorrido por los clásicos de la gastronomía argentina, donde la parrilla y los platos de cocina tradicional son los protagonistas. La premisa aquí es clara: comer abundante y barato. Las porciones son, según múltiples testimonios, descomunales. Platos pensados para compartir entre dos, tres y hasta cuatro personas son la norma, una característica fundamental de los bodegones en Buenos Aires que este local cumple a rajatabla.

Platos Estrella que Definen la Experiencia

Si hay un plato que se lleva todas las miradas y halagos, es la milanesa napolitana. Servida en una tabla de madera gigante, esta milanesa es descrita como "pura carne" y viene acompañada de una montaña de papas fritas que muchos califican como excepcionales. Es el plato insignia para quienes visitan el lugar por primera vez y desean entender su filosofía culinaria.

La parrilla, como el nombre del local indica, es otro de sus pilares. Las parrilladas para dos personas son generosas y se presentan como una opción robusta para los amantes de la carne. Sin embargo, es importante señalar que no todas las experiencias son uniformes; algunos clientes han reportado inconsistencias en la calidad, mencionando que cortes como el costillar a veces pueden resultar hervidos y con falta de sabor a brasa, dependiendo del día. Por otro lado, la tortilla española es otro de los platos imperdibles, recomendada por su sabor y tamaño, ideal para iniciar la comida mientras se espera el plato principal.

Además, la oferta se complementa con pastas como ravioles, y minutas variadas. Un detalle interesante es la presencia de un "salad bar", donde cada comensal puede armar su propia ensalada, un toque que aporta frescura y personalización a la propuesta. Para finalizar, los postres son clásicos y contundentes, como el flan con dulce de leche, el budín de pan o la aclamada torta Balcarce, descrita como exquisita.

El Ambiente y el Servicio: Entre la Calidez y la Paciencia

El ambiente de Lo de Rodo es el de un típico bodegón de barrio. La decoración es sencilla, sin pretensiones, buscando generar un clima familiar y acogedor. No obstante, las opiniones sobre el estado del local son mixtas. Mientras algunos lo describen como un lugar de "limpieza NOTABLE", otros lo han percibido como "medio descuidado y con poca luz". Esta dualidad de percepciones sugiere que la experiencia puede variar. Un punto a considerar, mencionado por un cliente habitual, es que el salón puede resultar frío en ciertas épocas del año, un detalle a tener en cuenta para quienes son sensibles a la temperatura.

El Factor Tiempo: La Gran Debilidad

Aquí es donde Parrilla Lo de Rodo enfrenta su mayor desafío. Una queja recurrente y casi unánime entre los clientes es la lentitud del servicio. Las demoras parecen afectar todo el proceso: tardan en acercar la carta, en tomar el pedido, en servir la comida (con esperas que pueden superar la hora, incluso con el local con poca ocupación) y hasta en traer la cuenta y cobrar. Varios comensales relatan haberse "llenado con la espera".

Este es un factor crítico que cualquier potencial cliente debe considerar. Si se busca una comida rápida o se dispone de tiempo limitado, este no es el lugar adecuado. La filosofía parece ser la de una cocina que se toma su tiempo, preparando platos abundantes al momento. El personal, por su parte, es generalmente descrito como amable y servicial, lo que ayuda a mitigar la frustración de la espera, pero no la elimina. Es un lugar para ir sin apuro, con la mentalidad de disfrutar de una larga sobremesa, entendiendo que la paciencia será un ingrediente necesario de la velada.

Análisis Final: ¿Vale la Pena la Visita?

Parrilla Lo de Rodo es un establecimiento con una propuesta muy definida que genera opiniones polarizadas. Para el cliente que busca una auténtica comida de bodegón, con porciones gigantescas, sabores caseros y precios muy accesibles, este lugar es un acierto. La relación precio-cantidad-calidad de la comida es su principal argumento de venta y lo que fideliza a gran parte de su clientela.

Sin embargo, las importantes demoras en el servicio y las inconsistencias en algunos platos y en el ambiente del local son sus grandes puntos débiles. No es un restaurante para impacientes ni para quienes buscan una experiencia pulcra y eficiente. Es, en esencia, una parrilla de barrio con sus virtudes y defectos. La recomendación es clara: si dispone de tiempo, paciencia y un gran apetito, la recompensa en el plato será satisfactoria. Si, por el contrario, el tiempo es un factor determinante, es probable que la experiencia resulte frustrante.

En definitiva, Lo de Rodo ofrece una propuesta honesta y sin adornos, fiel al concepto de los bodegones de antes: un lugar para comer mucho, rico y a un precio justo, siempre y cuando se esté dispuesto a pagar el peaje de la espera.

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