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Urondo Bar

Urondo Bar

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C1424BDZ, Beauchef 1204, C1424 BDZ, Cdad. Autónoma de Buenos Aires, Argentina
Restaurante
8.8 (757 reseñas)

Ubicado en una esquina tranquila del barrio de Parque Chacabuco, Urondo Bar se presenta como una propuesta que desafía las categorizaciones sencillas. A primera vista, con su fachada antigua y sus grandes ventanales, evoca la imagen de un bodegón porteño de toda la vida. Sin embargo, una vez que se cruza el umbral y se prueba su comida, queda claro que la experiencia va mucho más allá de lo tradicional. Liderado por el chef Javier Urondo, este establecimiento es un punto de encuentro para quienes buscan una cocina honesta, con producto de primera calidad y una notable vuelta de tuerca creativa.

Una atmósfera con carácter propio: entre lo nostálgico y lo perfectible

El ambiente de Urondo Bar es, sin duda, uno de sus rasgos más distintivos y, a la vez, un punto que genera opiniones encontradas. Ocupa un local reciclado que antiguamente fue un bar y almacén, conservando gran parte de esa pátina que solo el tiempo puede otorgar. Los pisos de damero, las estanterías de madera y un aire general sin pretensiones crean un clima cómodo, ideal para la conversación y para centrarse en lo que verdaderamente importa: la comida y la compañía. Es un espacio que remite a "la casa de la abuela", un refugio contra las estridencias de los locales de moda.

No obstante, esta misma estética puede no ser del agrado de todos. Algunos clientes señalan que el lugar se siente algo antiguo y que se beneficiaría de una renovación o "lavada de cara". Quienes busquen un diseño pulcro, moderno o de tendencia, probablemente no lo encuentren aquí. Urondo Bar apuesta por la autenticidad cruda, una decisión que lo aleja de los circuitos gastronómicos más convencionales pero que, para su clientela fiel, constituye el corazón de su encanto.

La cocina de Javier Urondo: el alma de los bodegones de barrio con un giro de autor

La propuesta gastronómica es el pilar fundamental de Urondo Bar. Javier Urondo, un chef con una visión muy personal y alejada de los reflectores mediáticos, practica lo que podría definirse como una "cocina de producto" con raíces en la tradición pero con pinceladas contemporáneas. La carta es acotada, una declaración de principios que prioriza la frescura y la calidad sobre la cantidad. Con alrededor de seis opciones por paso, el menú cambia según la temporada y la disponibilidad de los mejores ingredientes.

Aquí, la comida de bodegón se reinventa. Platos conocidos como cortes de carne, pesca o pastas se presentan con detalles inesperados. Las reseñas destacan de manera recurrente la excelencia de su pan de masa madre, calificado como excepcional y delicioso, un detalle que habla del cuidado en cada aspecto del servicio. Las empanadas de carne son otro tesoro, a menudo difíciles de conseguir pero descritas como un manjar. Entradas como la provoleta y la morcilla también reciben elogios especiales, demostrando que incluso los clásicos pueden alcanzar nuevos niveles de sabor.

Platos principales y sabores que quedan en la memoria

Los platos fuertes son generosos y con un inconfundible gusto casero. Se mencionan con aprecio el cerdo con guarnición y los platos de mar, ambos abundantes y sabrosos. El chef no teme experimentar, incorporando sabores intensos y combinaciones peculiares, como el uso de fermentos como el kimchi, que ha ganado popularidad entre la comunidad coreana de la zona. Esta fusión de lo tradicionalmente porteño con técnicas o ingredientes de otras culturas es lo que define a Urondo como uno de los mejores bodegones con una propuesta diferente en Buenos Aires.

Sin embargo, es importante señalar que esta misma creatividad puede ser un arma de doble filo. Los postres, por ejemplo, generan opiniones mixtas; mientras algunos son muy buenos, otros, como una torta de manzana mencionada en una reseña, pueden no cumplir con las altas expectativas generadas por los platos principales.

Bebidas: una cuidada selección de vinos y vermuts

La carta de vinos es otro de los puntos fuertes del lugar. Descrita como variada y muy correcta, ofrece etiquetas cuidadosamente seleccionadas, muchas de ellas de productores pequeños o no tan comerciales, lo que permite descubrir verdaderas joyas. El personal, y en ocasiones el propio Javier Urondo, se destaca por asesorar a los comensales, logrando maridajes que realzan la experiencia. Esta atención al mundo del vino posiciona a Urondo Bar como un destino interesante para los enófilos.

Además del vino, el vermú especial de la casa es excelente. Un detalle curioso y que define el carácter del lugar es su servicio de Fernet: se sirve al estilo clásico, como un vermut, sin la popular gaseosa cola. Este es un dato no menor para los tradicionalistas de esta bebida, y una muestra más de que Urondo Bar sigue sus propias reglas.

Servicio y Precios: una ecuación de calidad

La atención en Urondo Bar es consistentemente calificada como cordial y profesional. El personal conoce la carta a fondo y sabe guiar al cliente, lo que contribuye a una experiencia satisfactoria. La calidez del servicio complementa perfectamente el ambiente relajado del lugar.

El tema de los precios es quizás el que más debate genera. Con un nivel de precios catalogado como 3 (moderado a alto), no es el típico bodegón económico. Algunos clientes consideran los precios un poco elevados en relación con la estética del local. Sin embargo, la mayoría coincide en que la relación precio-calidad es más que satisfactoria. El costo se justifica por la altísima calidad de la materia prima, la mano experta del chef y la abundancia de las porciones. Es un lugar donde se paga por una cocina superior en un entorno sin lujos, una propuesta que valora la sustancia por sobre la apariencia.

Puntos a considerar antes de visitar Urondo Bar

  • El ambiente: Si buscas un lugar moderno y de diseño, este no es tu sitio. La estética es rústica y auténtica, con el encanto y el desgaste del tiempo.
  • La carta: Es corta y enfocada. Esto garantiza frescura, pero puede limitar las opciones si tienes un paladar muy específico o restrictivo.
  • Los precios: No esperes los precios de un bodegón de barrio tradicional. La calidad de la cocina se refleja en la cuenta, aunque la mayoría lo considera un valor justo.
  • La ubicación: Al estar en Parque Chacabuco, se encuentra fuera del corredor gastronómico habitual de Palermo o Recoleta, lo cual para muchos es una ventaja al ofrecer una experiencia más tranquila y local.

En definitiva, Urondo Bar es un bodegón con onda, pero una onda que proviene de su honestidad y su compromiso con una gastronomía de verdad. Es un restaurante para comensales curiosos, que valoran un plato bien pensado y ejecutado por encima de las modas. Una joya escondida en Buenos Aires que demuestra que la mejor cocina no siempre se encuentra en los lugares más obvios.

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